El principio me costó un poco de leer, se me hacía largo y pesado y en varias ocasiones me he tenido que forzar para seguir leyendo. Pero, llega un punto en el que todo cambia y lo pesado se vuelve entretenido. He llegado a leerme la mitad del libro sin apenas enterarme. Me ha gustado mucho, de hecho, cuando he llegado al último capítulo me ha invadido la pena por acabarlo y no saber más de Manuel, o de Lucas y Nogueira, incluso de Daniel y Café. Me he encariñado tanto con los personajes que me cuesta asimilar no volver a saber más de ellos.
Por otra parte, con respecto a Álvaro, he mantenido la esperanza hasta el último momento. No ha habido un único sentimiento de reproche hacia él, o de enfado. Nada más conocerle tuve la certeza a la que Manuel no llegó hasta el último capítulo.
El libro es una joya, y si se consiguen superar esos capítulos del principio que se hacen de rogar, lo demás vuela.