Al igual que en Sentido y Sensibilidad, el romance en esta novela no tiene sentido: es forzado, incoherente y para nada bonito. Si dos personajes no tienen química, pese haber decidido de antemano que ellos serán la pareja, como autor, no pasa nada: se cambia de pareja o se crea una narrativa que favorezca a esa pareja principal. Pero no. De nuevo, Jane no supo hacerlo. Bastante decepcionante para una autora que escribe tan bien. Los romances no eran el punto fuerte de Austen, pero sí lo era el estilo de escritura y, sobre todo, en la manera de expresar la sociedad. Pero hablemos de los personajes. A diferencia de Catherine Morland, la inocencia de Fanny Price no es para nada agradable. Fanny es pesada, mala persona en el fondo (se alegra del desamor de otra persona), desagradecida, olvidable, insufrible y sosa. La inocencia de Catherine, al menos, era graciosa y tierna, pero estos atributos no se pueden encontrar en Fanny. Es una persona cuya compañía no se hace agradable. Al menos, en mí, Elinor y Marianne generaban sentimientos -negativos, sí, pero sentimientos-, pero es que Fanny solo genera un “ugh”. Su carácter es tal que no puedo empatizar con ella, sino con los demás. Hasta con Henry. Su personalidad es inexistente: ella se ha moldeado a todos los deseos de lo que Edmund quería, o ella pensaba que quería, en una mujer. Fanny, por sí misma, no tiene personalidad, no tiene gustos personales, no tiene hobbies, no tiene pensamiento propio, no tiene nada. Su “agrado” a la literatura ni siquiera es suya: Austen siempre hace a sus personajes amantes de la literatura, supongo que en una muestra de representarse a sí misma en sus propios personajes. No la considero buena persona como el narrador dice que es, sino todo lo contrario. Fanny se me hace un personaje odioso y, sinceramente, me desagrada mucho su actitud hacia Henry. Las “duras” palabras de sir Thoma son bien certeras, y es que dice la verdad: es egoísta y una decepción de persona. Hasta sus propias primas son mejores que ella.
No considero que Edmund sea tan malo como he visto en muchas reseñas, pero sí creo que es una persona -como personaje- demasiado egoísta y con un claro complejo de superioridad respecto a los demás, características que hubieran sido gratas si Austen hubiera desarrollado al personaje de una manera más gris en vez de endiosarlo como Fanny y el narrador lo hacen. Me gusta su coqueteo con Mary y, realmente, creo que deberían haber acabado juntos. No entiendo el odio de la señora Norris hacia Fanny, no le encuentro sentido ese desagrado tan fuerte que siente hacia ella, cuando la idea de traerla a Mansfield fue de ella. Lady Bertram es tan innecesaria como Fanny: no logro entender su constante “no puedo prescindir de Fanny”, ¿por qué? Tienes criadas, y si la idea era hacer de Fanny una, ¿para qué la educan y la cuidan de la manera que lo han hecho? No tiene sentido. Sinceramente, el mejor personaje es Mary Crawford, y ella debería haber sido la protagonista principal y haber acabado con Edmund. Henry no me resulta mala persona, hasta a veces me resulta gracioso en ciertas partes, aunque entiendo las dudas que Fanny tiene sobre su amor, ya que es un “rompecorazones”. Yo también las tendría. Pero eso no justifica su constante desagrado y “escalofríos” que siente hacia él. Fanny es una hipócrita. Le repugna pensar que Henry se interese por Maria y por ella “un hombre que se confesaba enamorado con otra, siendo esta otra una pariente tan próxima de aquélla”. ¡Pero pava, si tú estás enamorada de tu primo, hermano de Maria, siendo parientes tan próximos, hasta te casas con él, hipócrita de m! De hecho, lo suyo es peor: Henry coquetea con dos primas, pero salvo eso, no tiene más vinculación. Fanny es literalmente prima de sangre, enamorada y casada con su primo. ¿Por qué eso no le escandaliza? ¿Qué pasa, que ella puede hacerlo, no está mal, pero los demás no pueden? No aguanto su hipocresía. Fanny me repugna tanto como Henry a ella. Es mala persona: le importa una m••••• su familia, tanto la de sangre como la familia de sus tíos. A ella solo le importa Edmund, no tiene ojos ni oídos para nadie más. Ha tenido tres oportunidades para volver a Mansfield, pero como la petición venía de parte de Henry y Mary, no las acepta. Ahora, lo hace Edmund y le falta campo para babear. Increíble. ¿Cómo le puedo gustar este personaje a la gente?
Uno de los problemas de ese amorío es el mismo que ocurre en Sentido y Sensibilidad: ocurre por obligación y sin que haya necesidad, desarrollándose y acabándose en los dos últimos o en el último capítulo de toda la novela porque sí, porque patata. Fanny no hace nada por su “amor” (que yo creo que es más un complejo de inferioridad y que ve a Edmund como un ángel salvador, que no es amor), simplemente se queda ahí sentada, callada, sin hacer ni decir nada, apenándose por ver que Edmund simpea por una chica mil veces mejor que ella. De hecho, Edmund dice que él prefiere los caracteres diferentes en un matrimonio pues el carácter de uno complementa el otro, pero después va y se casa con una mujer que ella misma se ha moldeado para ser exactamente el tipo de persona que Edmund quiere, pero más radical, cosa curiosa porque hasta Edmund dice que no le gusta la radicalización. El romance no tiene ningún sentido, honestamente. ¿Qué clase de moraleja deja esto? “Si te gusta alguien, no hagas nada. Espera sentada y callada y ya vendrá a ti solito sin hacer nada”. Menudo mensaje, Jane...
El otro problema, y en este sí veo por qué a tanta gente le puede disgustar, es que, en varias ocasiones, el narrador deja claro que Edmund solo ve a Fanny como una hermana pequeña más, por lo que su repentino cambio de corazón es más inverosímil que el que ocurre en Sentido y Sensibilidad. Me ha resultado bastante desagradable la explicación del cómo Edmund se “enamora” de Fanny así de repente, de un suspiro. No he podido leerlo y he tenido que ir saltando párrafos. Y el final es realmente decepcionante: “los “malos” lloran tristes y los “buenos” ganan”. Pero esto qué es, una novela histórico-romántica o un cuento de fantasía cliché. Horrible, la verdad.
Sinceramente, más de la mitad de las cosas que ocurren no eran necesarias. Esta novela era totalmente innecesaria: no cuenta nada porque no ocurre nada. Realmente una decepción. Edmund debería haber acabado con Mary y Fanny debería haber acabado sola o con Henry -habría sido más realista, la verdad-. Es que Fanny no hace nada para “seducir” a Edmund, mientras que Mary y Henry sí, y no lo consiguen. Decepcionante la historia, decepcionante la moraleja amorosa y decepcionante la autora en esta obra.