3.5/5
No sé cómo valorar este libro. Es un memoir, por lo que significa que no es una historia ficticia, sino aquello lo que vivió el autor en Yaak desde que se mudó allí hasta que decide dejar de explicarnos en este libro sus vivencias. Por lo tanto, ¿quién soy yo para valorar sus experiencias y sentimientos plasmados en este libro?
Por lo que, me basaré en lo expuesto para darle una especie de valor a esta lectura. El estilo de escritura es sencillo pero bueno; se lee rápido y no se siente como si hablara un niño 13 años (cosa que se ve mucho últimamente en los libros). Quien te habla es un hombre adulto, y se ve y se siente como tal. El uso del lenguaje acompaña a esta sensación: las comparaciones, las metáforas, las palabras casi poéticas que usa para describir su entorno, acciones y sentimientos son frases pensadas y dichas por un adulto hacia otro adulto. No te trata ni como tonto ni como niño, sino como un igual, es decir, como un adulto.
La pasión con la que describe el paisaje, y especialmente el invierno, es admirable. Las descripciones detalladas que resaltan la belleza de la naturaleza añaden un toque de misticismo a aquello que se nos está describiendo. Esa pasión con la que describe la montaña, la nieve, el frío… Resulta tan hermoso que es como si pudieras verlo, notarlo, sentirlo tú mismo, especialmente cuando eres del sur y vives en una ciudad donde la nieve es una especie de criatura mitológica de la que escuchas a muchos hablar, pero tus ojos nunca han podido ver ni tus manos sentir.
Ahora, he de dedicar una pequeña parte a mi opinión sobre el propio autor. Sí, el autor. Ya que es él mismo el protagonista de su propia historia y hace público al escribir este libro sus recuerdos de una época ya pasada, abre la puerta para poder comentar sobre cómo es, o era, él. Y es que Rick me ha parecido un hipócrita idiota en muchas ocasiones. No lo considero un mal tipo, simplemente un estúpido en algunos momentos. Uno de ellos es cuando se queja de la gente de la ciudad, pero le molesta que los de la ciudad comenten sobre su decisión de ir a vivir a una montaña, o cuando se queja de la caza, pero él también caza. O cuando se queja de la desforestación cuando él también corta árboles, siendo eso un tipo de desforestación más lenta. O cuando se queja de que han sido bordes con él sin motivo cuando él lo ha sido también con gente sin motivo. O cuando se queja de que quieren construir por la zona diciendo que eso dañaría la naturaleza, pero él trabaja en una empresa petrolera. ¿Es un hipócrita? Sí. ¿Es un imbécil? Sí, pues muestra sus prejuicios hacia los demás, pero se molesta cuando alguno lo tiene contra él. Pero, ¿es mala persona? No me lo ha parecido, sino me ha parecido una persona normal y corriente, con sus prejuicios, su hipocresía y sus idioteces.