“Agnes comprende que ha hecho lo que habría deseado hacer cualquier padre, sufrir él para que no sufriera su hijo, ponerse en su lugar, ofrecerse a sí mismo a cambio para que el niño pudiera vivir.”
Ha sido tan duro, tan íntimo, pero a la vez tan bonito. Cómo dos personas pueden vivir una misma pérdida de maneras tan completamente distintas. Agnes me ha encantado, su forma de sentir y percibir el mundo, y he sufrido muchísimo con ella.
Un libro sobre la muerte que, al final, me ha parecido sobre todo un libro sobre las distintas formas que encontramos de mantener vivos a quienes ya no están. Precioso y doloroso a partes iguales.