Creo que el hecho de que me haya llevado 6 meses en acabar esta obra dice mucho de lo que me ha parecido. En mi opinión, es no solo la obra más aburrida de la autora, sino también la peor de todas. Mientras que en las demás obras ocurrían situaciones que hacían avanzar la poca trama principal que existía, en este no ocurre absolutamente nada, y tampoco te hace sentir nada, a diferencia de las demás.
Emma es uno de los peores personajes que la autora ha creado, y es que lo que le hace a su supuesta amiga es de ser mala persona. No solo la usa para aumentar su ego, sino que encima le hace una manipulación increíble para que deje de querer a un hombre para que se enamore de otro, así como, una vez Emma enamorada del mismo hombre del que Harriet se enamora, piense mal de ella y le aleje, y encima es la propia Emma quien se ofende al ver que Harriet también quiere mantener las distancias. ¡Venga ya! ¡Y qué hablar de lo que le hace a la pobre Harriet con el pobre Martin! ¡Es increíble! También es de mala persona el ser borde con otra señorita sin motivo alguno y solo sentirse mal cuando le echan la bronca, bronca que se reduce a “no ha estado bien” y ya está.
Sé lo que he dicho sobre los demás personajes de Jane Austen, pero sin duda, Emma es la peor de todas: es realmente mala persona. Mientras que las demás eran o egoístas o hipócritas, Emma es simplemente mala por ser mala. Se podría incluso considerar que roza la psicopatía debido a su carencia de empatía hacia los demás, ya que no se siente mal por sus actos, sino por lo que los demás podrían decir de ella por hacer en público esos actos. Emma hace las cosas simplemente por la aprobación de los demás y no porque realmente lo sienta, pese a los intentos nulos del narrador a hacernos creer lo contrario.
Sé que muchos dicen que Emma fue escrita así a propósito, pero no puedo evitar dudarlo cuando la autora le da el final feliz sin evolución alguna: un final en el cual Emma no paga por sus malas acciones ni crece y, en cambio, es “apremiada” por sus malas acciones dándole un final feliz con un hombre que no le merecía y que, honestamente, con quien no pega nada. Emma y el señor Knightley tienen menos química que yo con las matemáticas. Que acaben juntos es un final igual de forzado que innecesario. Casualidades de narrativa, el señor Knightley se encuentra de repente enamorado de Emma justo después de que Emma se haya “enamorado” de él pese a que el narrador diga lo contrario ya que no ha habido indicios de ese enamoramiento por parte de él antes de eso. ¡Qué casualidad!
De nuevo, vemos a una Jane Austen que no sabe desarrollar una historia romántica y que la pareja de la novela está ahí porque sí, por decisión de la autora y no por puro desarrollo de trama y personaje. Jane Austen es literalmente este gif creado las relaciones amorosas de sus personajes:
Las largas conversaciones totalmente innecesarias son aburridas y aportan absolutamente nada ni en el desarrollo de los personajes ni en la trama. Son conversaciones vacías que solo sirven para ver el tipo de conversación que podrían tener en aquella época, porque una cosa que Jane Austen sabe hacer es representar la sociedad en la que se basa sus historias. Y se es el problema: las novelas de Jane Austen son un ensayo histórico de cómo era la sociedad de la época, pero no son tratadas como tal, sino como novelas románticas. ¿Pero, y el romance? ¿Dónde está? Porque que una novela romántica base su historia en que el personaje femenino “simpee” por el interés romántico, que no haya desarrollo amoroso entre ellos y, en el último capítulo, el hombre descubre por arte de magia que ama a la protagonista y confiesan su amor el uno por el otro y se casan, no es una historia de romance. Sé que, en Emma, ella no presta atención a los hombres, pero no cambia que el “romance” ocurre de manera muy artificial y forzada en el último capítulo, como con todas las demás.
Austen sabe reflejar muy bien la sociedad tanto para bien como para mal y tiene una manera de explicar las cosas simples y sencillas que se hace fácil de entender, pero la realidad es la realidad: no sabe crear ni desarrollar una trama ni personajes (siendo “Orgullo y Prejuicio” y “La abadía de Northanger” una mínima excepción, pero vamos, que tampoco es que se haya atrevido a mucho en esas dos obras). En Emma no puedes empatizar con ningún personaje porque existe una carencia de sentimientos que te impiden conectar con los personajes. En esta obra, Austen usa el “show, don’t tell” pero como “tell, don’t show”, ya que no se muestra nada, sino que se dicen las cosas de una manera tan superficial que no te genera ningún tipo de sentimiento.
Los personajes son sosos y aburridos, todos ellos. Al menos, los personajes de las demás obras te hacen sentir cosas, malas o buenas, pero es que estos, incluida Emma, son aburridos, sosos, sin espíritu, sin encanto, sin atractivo… No puedes empatizar con ninguno de ellos y ni puedes encariñarte con ninguno porque son unidimensionales. Son exactamente los mismos desde el principio hasta el final. No hay desarrollo, no hay evolución, no hay ni siquiera profundidad de la personalidad de cada uno, algo que se puede ver, por ejemplo, en Mansfield Park con Edmun, Mary y hasta Henry. Y qué decir del padre de Emma. No es muy alentador ver cómo le hace gaslighting a su hija diciéndole cómo se sentirá en la fiesta y cuándo querrá volver. Es impresionante. Creo que no hay mayor muestra más directa que esa de gaslighting en una obra de Jane Austen. Ni Edmun con Fanny era tan directo. Y el hecho de que el señor sea de cristal tampoco ayuda a que se le coja cariño: le molesta todo, depende de absolutamente todo y su presencia solo significa más relleno innecesario.
Y, volviendo con Emma, no solo es mala amiga, sino también hipócrita y, de nuevo, mala persona. No que le dice a la señora Weston que no haga de casamentera porque lo hace mal cuando no hace mucho ella confundió las atenciones del señor Elton y pensó que le gustaba Harriet. ¿Quién lo hace mal aquí, entonces? Emma es tan mala persona que su “amor” por el señor Knightley no es en absoluto amor, sino una manera de autosatisfacer su gran complejo de superioridad. Sí, Emma tiene un complejo de superioridad: se cree tan por encima de los demás que solo ve al señor Knightley como el único merecedor de su amor, no solo por su elevado estatus social, sino también por su elevado sentido moral. Y esto se ve claramente cuando se entera de los sentimientos de Harriet hacia él, pues si ella se enamora de otro chico está bien, pero si es del señor Knightley, está mal y todo porque la chica es de un estatus más bajo que él. Nos salió clasista, Emma. Y en ello se basa su “amor” hacia el señor Knightley: por clasismo y complejo de superioridad de ella misma. A Emma no le molesta que señor Knightley pueda enamorarse de Harriet, ni que Harriet esté enamorada del señor Knightley. Lo que a Emma le molesta es que señor Knightley elija a Harriet, alguien muy inferior a ella, antes que a ella misma, porque se cree superior a los demás y, por ende, se merece a un hombre superior a los demás: señor Knightley. Horrible el mensaje, Jane.
Desde luego, nunca recomendaré a nadie que empiece por Emma al leer a Austen por primera vez.