Me gusta mucho cómo escribe este autor, pero he de reconocer que respecto al primero libro, este se ha quedado un poco más corto. No en cuanto a crudeza, ya que este tiene más, sino en el aspecto de la investigación.
Me ha gustado mucho el nuevo personaje, Emil Winge, aunque me habría gustado más que el autor se enfocarse en la relación entre estos dos personajes, ya que están atados por Cecil. Me ha faltado evolución de personaje de Mickel Cardell, aunque al principio sí se ve una evolución, a medida que avanza la historia, el autor deja de explorar este desarrollo.
Sobre Anna Stina sigo mantenido la misma opinión que con el primer libro: sobra. Es un personaje que sobra totalmente. Sí, su historia es interesante pero yo le habría dado su propia historia en otra trilogía aparte y no en esta. Es un personaje que, sinceramente, no aporta nada a la historia principal, por lo que carece de sentido. Es simplemente un relleno que el autor podría haber quitado y no habría afectado nada a la historia, aprovechando su hueco para meter cosas más interesantes. Y que en este segundo se haya intentando abrir el paso a un posible romance entre ella y Cardell, me parece mala idea y una totalmente innecesaria. Uno de los motivos por los que me gustó mucho el primero libro y el segundo un poco menos aunque también, es por la ausencia de romance. Ahora temo leer el tercer libro, pues la idea de un posible romance me echa para atrás.
Aún con todo, pienso que lo más interesante de este segundo libro ha sido Emil Winge y su desarrollo de personaje durante toda la historia.